Por qué ser parte de ARLIBA?
Porque somos RADIODIFUSORES de raza
Porque nuestra trinchera fue y es el micrófono
Porque la radio es el instrumento que sabemos tocar
Porque le entregamos la vida a la radio
Porque sobrevivimos dignamente como radiodifusores en nuestras ciudades
Porque soportamos todas las tempestades haciendo radio
Porque tenemos radios con arraigo territorial local
Porque sostenemos producciones propias en nuestras transmisiones
Porque generamos trabajo y escuelas de radio
Porque cumplimos con la ley siempre
Porque sostenemos nuestras convicciones
Porque hacemos RADIO
Los 21 puntos para la ley de ARLIBA
¿Quiénes somos?
La Asociación de Radiodifusores Licenciatarios Independientes de Buenos Aires -ARLIBA- nace en el interior profundo del territorio bonaerense y representa a titulares de licencias y permisionarios con probada trayectoria, arraigo territorial, producciones propias en ciudades de densidad demográfica y mercados acotados.
Está conformada por Pequeñas y Medianas Empresas radicadas en todas las ciudades de la Provincia de Buenos Aires e incorpora a socios y adherentes del resto del país en base a claros requisitos estipulados en su estatuto.
Entre sus socios fundadores se encuentran los más importantes actores de la radiodifusión con alcance regional en AM y FM, agrupando a quienes se iniciaron como simples propaladoras y a los que durante todos los tiempos apostaron a sostener sus emisiones apegados a la legalidad.
En su reunión fundacional, los socios suscribieron el siguiente documento:
"Quienes nos consideramos Radios Privadas de Gestión Local no sólo somos licenciatarios o permisionarios legales, sino que sostenemos pequeñas empresas que generan fuentes de trabajo para muchas personas en poblaciones de distinta dimensión.
En un alto porcentaje, podemos exhibir más de cuatro décadas en la profesión de radiodifusores prestando servicios de comunicación en cada rincón del territorio nacional.
Tras un exhaustivo análisis de la realidad actual, hemos observado con inmenso dolor la omisión de nuestra actividad concebida al calor de las necesidades comunicacionales de las zonas donde desarrollamos actividades, aún ante la adversidad de la aparición de emisoras que, carentes de vocación y al amparo de la desidia en el cuidado del espacio radioeléctrico, alentaron negocios de todo tipo en desmedro de aquellos que desde la tarea cotidiana comenzábamos la labor con las democráticas y verdaderamente plurales propaladoras callejeras con las que se regocijaba la población en sus horas de esparcimiento, recibiendo informaciones sumamente importantes para su quehacer cotidiano o conociendo acontecimientos graves que tenían como único respaldo ese formidable vehículo informativo.
Se habla mucho de libertad de expresión pero poco se la practica cuando se mece al son de los intereses económicos o político-partidarios que nos son ajenos, por cuanto hemos invertido nuestra vida y nuestro capital en nuestros medios, pero no para tener más medios, sino para mantener los propios. La credibilidad es nuestro mayor capital y el compromiso con nuestros pueblos de origen el certificado de garantía.
Acompañamos siempre los cambios que se propone una sociedad más evolucionada y por eso migramos de los viejos sistemas a las emisoras de Frecuencia Modulada con inversiones que siempre superaron los plazos de licencia para su amortización.
Ahora, ante el abierto descontrol y los negocios que se celebraron al calor de las infracciones y las prebendas, nos paramos en el centro de la escena pero como víctimas de una nueva vejación a nuestro derecho ciudadano de ejercer nuestra profesión en un marco que permita el desarrollo de una mejor calidad informativa con un juez que implacablemente -día a día- elige el punto del dial desde el que desea recibir información.
Estamos abiertos a la discusión de políticas comunicacionales pero no batiendo parches sino esgrimiendo ideas. Es más, somos actores permanentes en ese escenario que se transforma a cada hora llevándonos a pensar en que en poco tiempo todo lo hecho será insuficiente frente a las nuevas tecnologías, pero es imprescindible que a la voluntad política se le sume la verdadera capacidad técnica que hoy tiene la Argentina para distribuir el espacio radioeléctrico considerándolo como propiedad plena de la humanidad y por ende de todos los ciudadanos argentinos que esperan de nosotros el ejercicio digno de la profesión de RADIODIFUSORES.
Claro que somos radios con dimensiones de facturación ajustada, pero en el sector de pequeñas empresas de radiodifusión se concentran equipos periodísticos de emisoras territoriales líderes cuyas mediciones de audiencia se realizan con sólo ingresar a cada ciudad; sólo así se puede apreciar el verdadero poder de penetración social y regional que tienen en sus comunidades."
Pautas Publicitarias
Con contratos gestionados en agencias en el mercado nacional, provincial y local, los socios de ARLIBA acceden a pautas publicitarias y acuerdos comerciales exclusivos. Ver más…
Beneficios
La tarea conjunta y cooperativa ha logrado interesantes beneficios para socios y adherentes.